miércoles, 30 de noviembre de 2011

Decisiones.

  María es una mujer con un carácter muy raro, porque de su rareza es la pregunta, deberían de conocerla para saber eso. Ella es muy torpe, algo desubicada y dulce. En su corta vida, se enamoro dos veces y otras dos creyó estarlo pero no, con el tiempo se dio cuenta que fueron caprichos. La joven se permitió jugar a querer nuevamente, sin darse cuenta que ya no era una adolesente y que su corazón  maduro y con experiencia la iban a detener frente a cualquier desajuste emocional.
Eso paso María había conocido a joven de esos que vez y te quedas boquiabierta de lo lindos que son. Pasaron hermosos momentos y Emiliano no era solo una cara bonita, su personalidad arisca y dulce, habían conquistado el corazón. Su miedo a no ser correspondida la llevo a no querer saber mas de él. Pasaron los días y María no podía dejar de pensar en él. Tenía miedo a la reacción que podía llegar a tener Emiliano a su llamado. Para ella todo era incertidumbre, pero sabía que si lo volvía a llamar iba a ser para jugarse el corazón. Y ¿como saber si él sentía lo mismo?.
Mil preguntas pasaban por su loca cabeza, pero también recordaba que el porque decidió alejarse. Se jugaba a estar con él sin saber si el iba aceptar sus reglas. Emiliano demostraba querér más atención de María la cual no podía en este momento.
La amiga de ella le dio un "consejo" diciéndole: "si lo querés, hablalo. De inmediato María recordó un tema que había escuchado.
                "si para recobrar lo recobrado
                 debí perder primero lo perdido
                 si para conseguir lo conseguido
                 tuve que soportar lo soportado
                 si para estar ahora enamorado
                 fue mi espera haber estado herido
                 tengo por bien sufrido lo sufrido
                 tengo por bien llorado lo llorado
                 porque después de todo he comprobado
                 que no se goza bien de lo gozado
                 sino despues de haberlo padecido
                 porque despues de todo he comprendido
                 que lo que el arbol tiene de florido
                 vive de lo que tiene sepultado"
                                                    Las pastillas del abuelo "Me juego el corazón" 





          Y ahora solo queda esperar si María decide jugarse el corazón o dejar pasar este amor.

jueves, 24 de noviembre de 2011

La despedida.

Dos jóvenes se conocieron una noche cercana a la primavera. Desde ese momento pasaron sus días a pura aventuras, nada de amor. Pero ese juego de seducción entre ellos, era fuego. Cuando sus cuerpos se unían, no hacían faltas las palabras, sus miradas eran cómplices. Parecía que se conocían hace años, pero no.
El joven empezó a estar distante, ella no entendía el motivo. Era todo tan confuso para ella que decidió decir adiós, sin consultárselo. Lo que le hacía tan bien ahora era lo que le producía tanto dolor.
Una noche próxima al verano ella lo llama, diciéndole que necesita verlo. Él acude a su pedido como lo hizo todo ese tiempo.
Ella eligió su perfume nuevo, su ropa más linda y salió hermosa a encontrarse con él.
Al verse todo era distinto, no pregunten por qué, pero apenas hablaron. Él notó su perfume nuevo. Sus piernas al aire fueron una tentación para él, que no pudo resistir acariciar. La abrazó y solo dijo: "Que rico perfume, estás hermosa". Ella solo lo miró sonriendo.
De ahí fueron al mismo lugar de siempre. Pero primero él hizo una escala, le compro un helado. Creo que fue una forma de querer empezar hablar, pero ni así lo hicieron.
Llegaron a ese lugar, las luces estaban todas prendidas. Él se encargo de que apenas quedara luz para poder observar su rostro y se acostó. Ella se posó sobre su pecho.
El silencio era terrible, hasta que la magia de sus labios se volvieron a juntar. Nuevamente no hicieron falta las palabras. Sus miradas lo decían absolutamente todo. Con la diferencia que ella había decidido que esa era la última vez que lo iba a ver.
Después de mucho tiempo él se durmió y ella se sentó en el sillón a observarlo. Sabía que era la última vez que podría ver su piel.
Llegando la madrugada lo despertó, lo abrazó y le dijo que lo quería, él contestó lo mismo.
Él la llevó a su casa, seguían sin hablar. El sol les pegaba fuerte en sus ojos y se escuchaba la radio muy baja de fondo, cuando empezó a sonar...






Ella subió la música, cantó mirándolo. Llegaron a su casa y ella lo seguía mirando, él estaba asustado. No lo había dicho, pero en su mirada lo trasmitía. Ahí ella con la voz triste le dice: "Nunca voy a poder olvidar, tus besos". Él la besó y no la quería dejar ir, ella le dijo que era lo mejor. Se bajó del auto sin mirar atrás, no quería recordarlo con la mirada triste.